
Todo comenzó con el CD de audio
En efecto, el primer CD pop fue el álbum del grupo sueco ABBA “The Visitors” en 1982. Este disco compacto reprodujo las canciones de la banda de culto sueca con una calidad de sonido que era totalmente nueva en la época, y así, este objeto brillante cambió totalmente la industria de la música internacional, como también la manera en que la gente escuchaba música… para siempre. Y lo que es aún más importante, anunció la conquista mundial del almacenamiento óptico de datos.
La era del disco compacto había comenzado. Durante los años siguientes, esta tecnología desplazó gradualmente todas las grabaciones análogas en discos y cinta magnética. En 1996 le siguió el DVD.Hoy día, se han puesto a la venta los primeros discos HD-DVD y Blu-ray (rayo azul), que ofrecen hasta 80 veces la capacidad de un CD y producen imágenes de perfecta nitidez en los monitores de TV de pantalla ancha de nuestras salas de estar, con una calidad totalmente sin precedentes. Materiales y tecnologías cada vez mejores están permitiendo el uso de volúmenes cada vez mayores de datos. El futuro le pertenece a los medios holográficos, con el almacenamiento de varios cientos de gigabytes. Al igual que antes, los materiales de Bayer Material Science están a la vanguardia.

“¿Escuchamos a ABBA o prefieres a Chopin?” – 25 años atrás, los doctores Dieter Freitag y Hartmut Löwer estuvieron presentes en el nacimiento del CD. Ahora han vuelto a su antiguo campo de trabajo en la sede Bayer de Krefeld-Uerdingen para escuchar los dos primeros CDs una vez más.
Durante el último cuarto de siglo, el material básico para el almacenamiento de datos digitales en CD y artículos similares ha sido el plástico de alta tecnología Makrolon® de Bayer. Trabajando en forma conjunta con Philips y PolyGram, Bayer desarrolló la tecnología del disco compacto a comienzos de los años ochenta. La producción de estos discos se basó en un tipo de policarbonato especialmente confeccionado que todavía es el material empleado en numerosos medios de grabación óptica, aun cuando ha experimentado muchas modificaciones desde los primeros días. “Todavía recuerdo cuando se nos acercó la gente de Philips mostrándonos un reluciente disco de metal y nos anunció: ‘Pronto le vamos a poner música a esto’. Luego comprendimos que estábamos contribuyendo a crear una tecnología completamente nueva; sin embargo, no teníamos la menor idea de que este pequeño disco efectivamente cambiaría el mundo un día,” señala el Dr. Hartmut Löwer, actualmente jefe de Innovaciones Globales, de la Unidad de Negocios de Policarbonatos (PCS) de Bayer Material Science.
Los investigadores de Bayer se abocaron a trabajar en el Makrolon® y lograron modificarlo para satisfacer los requerimientos especiales de los procesos de fabricación en la industria de la música. Su propósito era conseguir la más alta calidad y transparencia óptica posibles en el sustrato, de manera que la cabeza de un láser pudiera leer sin errores el código digital de un CD.
El Dr. Dieter Freitag se encontraba entre los primeros pioneros. El ex jefe del Departamento Central de Investigación de Materiales de Bayer ya había desarrollado policarbonatos con un nivel de fluidez extraordinario, lo que es esencial para la producción de CDs, porque el plástico debe esparcirse en forma rápida y pareja en el molde. “Sin embargo, lo que no sabíamos era que con este producto podríamos dividir una sinfonía de Beethoven en cuatro mil millones de “pits” (hendiduras microscópicas) y luego presionarlos en un disco de 12 centímetros de diámetro”.
Ahora se sabe que con el Makrolon®, Bayer Material Science proporcionó a la industria un material especialmente confeccionado que satisfacía – y, de hecho, todavía satisface – los más altos requerimientos relativos a capacidad de almacenamiento, lectura y estabilidad de los datos. Freitag sostiene con una sonrisa: “La cuna de la producción masiva de CDs fue la planta de Bayer en Krefeld-Uerdingen. Y fuimos nosotros quienes ayudamos a traer al mundo a este bebé digital”.
El factor von Karajan
Fue el gran director Herbert von Karajan - visto aquí en junio de 1982 con uno de los primeros CDs - quién decretó que el nuevo medio de almacenaje de sonido debía ser capaz de contener su pieza favorita, la novena sinfonía de Beethoven. El genio musical reconoció el potencial digital del disco compacto incluso en sus primeros pasos.
Antes de que el material de vinilo negro carbón fuera reemplazado por el cristalino Makrolon® y comenzara una revolución digital en la música, los “gigantes de la industria” debían acordar primero las normas para los CDs. ¿Cuántos minutos de grabación y, en consecuencia, qué capacidad de almacenamiento debiera tener el nuevo medio?, ¿qué diámetro debiera tener?.
Podemos pensar que claramente se trataba de un trabajo para ingenieros, pero no fue así. Le debemos la decisión final a Herbert von Karajan, el director estrella y genio de la música clásica. Habiendo comprendido cabalmente las oportunidades digitales del disco compacto en esta temprana etapa, von Karajan demostró una sorprendente capacidad de previsión. Se dio cuenta de que se podría almacenar su música y, por lo tanto, el trabajo de su vida para toda la eternidad, y entonces definió claramente los parámetros de este nuevo medio de sonido, insistiendo en que debería tener la capacidad suficiente para almacenar su pieza favorita, la Novena Sinfonía de Beethoven. El maestro había hablado.
Michael Lang, CEO de Deutsche Grammophon, comentó: “Como pueden observar de este ejemplo, la música clásica efectivamente influyó en el nacimiento del disco compacto. Pero, por supuesto, la música clásica se benefició sobremanera del disco compacto, con su sonido brillante, facilidad de manejo y almacenamiento, sin chirridos ni deformaciones. Y tal vez para el maestro von Karajan, uno de los beneficios fue no tener que pararse para dar vuelta el LP cada 15 minutos”.
Otras fuentes sostienen que fue la esposa del ex Presidente de Sony, Ako Morita, quien decidió la actual capacidad de almacenamiento. Una cosa es cierta hoy: un CD tiene un diámetro de 12 centímetros y proporciona espacio suficiente para 74 minutos de placer musical. En lo que respecta al hueco circular al medio, fueron los holandeses quienes adoptaron la decisión final. El diámetro de 15 milímetros de un CD, que ahora damos por sentado, era exactamente el tamaño de la moneda más pequeña del mundo en esa época, una pieza de diez centavos holandesa.
La sobresaliente calidad de sonido y la excelente durabilidad del nuevo CD de audio marcaron un cambio paradigmático en la grabación técnica de música, lo que explica su sorprendente auge desde el primer día de su lanzamiento al mercado. La digitalización del sonido y la música trajeron repentinamente un goce musical perfecto a nuestras salas de estar. Actualmente se utilizan más de 900.000 toneladas métricas de policarbonato para la producción de medios de grabación óptica.




